
A nosotros los puertorriqueños nos conocen en el mundo del deporte, en Miss Universo, en Hollywood, pero donde resaltamos es en la música. Nos gusta la pelota, pero muy pocas veces llenamos un parque de pelota a su máxima capacidad; nos gusta el baloncesto, el voleibol, el boxeo, pero nos gustan más las fiestas patronales, las verbenas, y llenamos un coliseo a su máxima capacidad cuando de música se trata.
Bad Bunny y su equipo han capitalizado esa realidad al máximo, con una temporada de cuatro fines de semana de fiestas y conciertos. Las expectativas sobre el flujo de dinero son altas, y las críticas son semejantes a las de los tiempos de Roma, cuando el Senado señalaba la inmoralidad de los combates de gladiadores en el Coliseo.
La pregunta es: ¿qué cantidad de capital generará la temporada de Bad Bunny en Puerto Rico? Me imagino que lo suficiente para llamarla un éxito. No solo para los que la promueven, sino también para los que la critican.
Durante esta temporada, YouTube estará ocupado compartiendo sus ganancias con canales llenos de contenido crítico hacia Bad Bunny y su música. Tome por ejemplo el caso de La Diestra, un grupo compuesto por cinco pódcast individuales, quienes han expresado su descontento sobre la lírica y la política de Bad Bunny. Como ellos, existen muchos más.
Pero la realidad es que cada uno de ellos va a recibir su parte del capital que la temporada del «Conejo Malo», como lo llaman, va a generar directa e indirectamente. Va a ser un éxito para todos (en cuestión de dinero).
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